"Mondo difficile" en las Peñas del Prado (6b)

      Justo una semana después, el 16 de Junio, saltando de domingo a domingo y de cara SE a cara SO, nos decidimos a escalar “Mondo Difficile”. Pongamos pues el insigne tema musical al que homenajea, interpretado por el simpar Tonino Carotone como música para acompañar estas breves líneas:
       Tenía ganas de volver a esta pared, de la que sólo conocía la excelente “Lobishome”.  El libro de Adrados, fuente incomparable de información sugerente e inspiradora, por lo incierta e aleatoria, decía que se trataba de la vía “más fácil de la cara O” (y una mierda), le colocaba su sonriente fisurero por placentera (otra mierda), V+ obligado como máximo (lefazo) y decía que todavía tenía abundante vegetación (“a la espera de que el sucesivo paso de las cordadas la vaya limpiando, etc.”): ahí sí. Porque la línea es buena, pasando a la derecha del último pilar de la pared (por el que va “Reina Loba”, a su izquierda), a lo largo de una línea fisurada relativamente evidente; un muro hacia la derecha y una hermosísima -lo mejor de la vía- salida por el penúltimo pilastro de la pared. Pero la cantidad de suciedad y vegetación, la poca calidad de la roca en muchísimos más tramos de los esperados no la hacen muy apetecible (si además sumamos la calidad de sus vecinas: “Espiña de Peixe, a su derecha, es impresionante, y probablemente mi próxima cita con esta pared). 
      Y no quiero ni imaginar lo que debió ser el trabajo de limpieza, porque así y todo, está muy limpia para las que debían ser sus condiciones iniciales; hay que quitarse el sombrero ante el trabajo de los equipadores y su esfuerzo por explorar todas las líneas vírgenes de la pared. Yo diría, al revés de Adrados, que conviene hacerla pronto, ante la posibilidad de que el paso del tiempo la vuelva a llenar de maleza y colmatar fisuras y huecos.

Por lo demás, el día se auguraba hermosísimo. 
La primavera, en todo su esplendor:
 

La vía consiste en cinco largos bien largos; el primero, máximo III, quizá algún paso de III+, desencordados. El segundo, un V+, durillo, de un solo paso, adherencia típica de la zona. Bien protegido con una chapa, sin problemas. Al fondo, abajo, se aprecia una cordada dispuesta a escalar “Historia Interminable”; más adelante se bajarían del tercer largo:

Unos pocos minutos después, el sol acaba de dar de lleno en la pared, y la luz cambia por completo. Aquí, Pelayo llegando a la reunión:

      Este es el largo, clave, el tercero, visto de reunión a reunión. 6b de off-width, que haría las delicias de los actuales responsables de la política económica ex-pañola: brotes verdes por todos los lados. Escayos, bardayos, mofu dentro de la fisura y ¡hasta ortigas! Según subes y te empotras, vas arramblando con todo. Curiosamente, el miedo a caer es muy superior al picor; como que solo le das importancia al terminar el largo. Yo me colgué en dos de las tres chapas del largo, puse un friend del 4 por encima de la última (6a), y hasta arriba (V+, V), diez o doce metros a pelo para los que no tenía piezas adecuadas (asunto éste descuidado en la reseña, Adrados style). Ya sé que a los buenos les da la risa; yo me escagalurciaba vivo, ye lo que hay. Y no sé si es porque estaba muy sucio, y los escaladores caliceros no estamos muy duchos en este tipo de fisuras, pero me pareció más bien 6b+.

Pelayo saliendo de las mayores dificultades:

Con los pies en adherencia por la placa, sin atascarlos, ¡qué jrande!

Desbrozando o empotrando, como mandan los cánones:

Cuarto largo, trozo sano, trozo roto, trozo sano, trozo roto… Sería V+ si no fuera porque las repisas tenían tanta tierra, hierba y agua que el paso clave había que darlo en mojado, y de ciertos apoyos de pies tenías que olvidarte si no querías patinar. Dos clavos (el segundo casi se saca con la mano) y una chapa. Muy buen ambiente ya, al salir de la fisura:

“¿Éstas que vienen en el libro en rojo es porque son peores que las azules, eh? Porque me lo pasaba mejor en Noches de escuela“.

“¡Joder! ¿En serio? ¿ Y cómo llegaste a esa conclusión?” Si es que aquí somos todos la hostia de graciosos.

Y al final, el hermosísimo quinto largo, por el pilar. Ambientazo y dos chapas que protegen el obligadísimo y aéreo V+, que bien podría ser 6a o bien podría ser que no podía yo ya ni con los güevos. En la foto no se aprecia, porque se trata de la parte vertical que oculta la repisa a la que sale Pelayo, justo al final de la vía:

      Y otra vez a bajar por los rápeles nuevos. Para nuestra desgracia, no nos dimos cuenta de rapelar por la parte plaquera de la derecha y, como es evidente, las cuerdas se atascaron. ¿¡Cómo pudimos ser tan pollinos!? No hubo cojones a sacarlas y al día siguiente, prubitín de mí, tuve que, con gran sacrificio por mi parte, volver a las Peñas a escalar otra vía para recogerlas. Si es que Dios escribe recto con renglones torcidos. 

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